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LOS RESIDUOS COMERCIALES VAN DIRECTOS AL VERTEDERO

El ayuntamiento de Vitoria descarga cada día 20 toneladas de basura sin separar en Gardelegi

Fuente El Diario de Noticias de fecha 10 de junio de 2015

(transcribimos la noticia completa)

diario-noticias-de-alav-398994_22590_1GASTEIZ – Cada día, entre 20 y 25 toneladas de basuras de todo tipo procedentes de la ciudad de Vitoria van a parar a Gardelegi sin pasar antes por la planta de biocompost de Jundiz, contraviniendo la futura normativa europea que llevó al Consistorio y a la Diputación alavesa a vetar la entrada al vertedero vitoriano de los residuos de las cuadrillas alavesas, ante la inminencia, argumentaba el Ayuntamiento gasteiztarra, de una sanción.

Según ha podido saber DIARIO NOTICIAS DE ÁLAVA, los camiones que se dedican a la recogida de las basuras que se quedan alrededor de los buzones de recogida neumática, y los que cargan con los residuos de los comercios de la ciudad, depositan estos restos directamente en el vertedero. En concreto, cuatro vehículos pequeños recorren todos los días el Casco Medieval, Salburua y Zabalgana para limpiar la basura que se acumula junto a los buzones de recogida neumática. Estos vehículos hacen en torno a tres viajes diarios cargados con toneladas de basura orgánica, papel, vidrio, envases y resto.

Por otro lado, otros cuatro camiones de carga trasera se dedican a recoger las basuras de los comercios vitorianos. Uno de ellos, el que recorre los mercadillos y sólo recopila basura orgánica, sí va a la planta de biocompost. Los otros tres vierten directamente en Gardelegi, aunque uno de ellos lo hace de forma justificada, pues es el que recoge los residuos del Hospital Santiago, que no deben pasar por el proceso de separación al poder contener materiales peligrosos.

En todo caso, estas actuaciones no vulneran la ley. La directiva marco de la UE establece una serie de objetivos para 2020 y tanto el Estado español como el propio territorio alavés tienen muchísimo trabajo que hacer para cumplir con los objetivos establecidos, pero aún no están obligados a nada.

A pesar de ello, el Ayuntamiento vitoriano y la Diputación alavesa vetaron el acceso al vertedero de Gardelegi a las cuadrillas argumentando que si depositaban sus residuos sin tratar allí se enfrentaban a una sanción. Las comarcas no fueron informadas sobre esta medida hasta escasas semanas antes de su entrada en vigor, el 1 de mayo, aunque finalmente se les comunicó por correo electrónico que contaban con un mes de prórroga. En todo caso, los entes comarcales no podían modificar sus tasas de basuras ni sus presupuestos para sufragar el sobrecoste de llevar la basura a la planta de biocompost.

Dejar los residuos en Gardelegi cuesta poco más de 45 euros por tonelada. En biocompost, sin embargo, hay que abonar casi 69 euros por cada mil kilos de residuos que las cuadrillas ni querían ni podían costear. Por ello, decidieron plantarse e ir con sus camiones repletos de residuos a la entrada del vertedero el pasado día 1 de junio, y exigir que les dejasen pasar.

PROTESTA DESACTIVADA La Diputación alavesa, apenas una hora antes de que se produjera la concentración, se comprometió con los representantes de las comarcas a asumir el sobrecoste del depósito de las basuras en Jundiz hasta el próximo 31 de diciembre y logró desactivar la protesta, aunque en las cuadrillas el malestar es patente, entre otras cosas, porque el vertedero de Gardelegi se financia con fondos europeos, y no municipales. Sin embargo, es Vitoria quien decide, y en el Ayuntamiento de la capital alavesa el cierre de Gardelegi a los residuos de las cuadrillas no es negociable en absoluto. La actual concesionaria del vertedero, FCC, ganó el concurso ofertando el servicio por medio millón de euros menos del presupuesto de licitación contando con esa menor entrada de basuras en 2015, una información que no poseían las demás empresas que se presentaron al concurso.

COMPOSTAJE IN SITU Por otro lado, mientras unas y otras instituciones pugnan por un espacio para depositar sus basuras, otros colectivos promulgan una gestión más sensata de las mismas. En ese sentido, la plataforma Zero Zabor, ante la polémica surgida entre las cuadrillas del territorio histórico y el Ayuntamiento de Vitoria, abogó por la implantación del compostaje en las comarcas alavesas, tal y como recoge el propio Plan de Residuos de la institución foral.

Dicho documento constata que, al ser Álava un territorio eminentemente rural y poco poblado, la transformación de los residuos orgánicos en abono en el propio municipio de producción puede ser perfectamente viable, además de evitar el continuo traslado de basuras en camiones hasta la capital alavesa. “La materia orgánica es un 60% agua. ¡Estamos pagando gasolina para transportar agua!”, ponían de manifiesto el pasado 5 de junio desde Zero Zabor, que además explicaba que la mitad de la basura que producen los alaveses está formada por material orgánico.

Varias localidades del territorio, como Ozaeta, Araia o Elburgo ya han optado por el compostaje de sus basuras orgánicas, al igual que hacen desde hace años multitud de particulares de los núcleos rurales alaveses.

LOS DATOS

Directiva Marco. La Unión Europea establece que para 2020 el Estado español debe reciclar el 50% de sus basuras. La UE señala además que en el futuro todo residuo deberá ser tratado antes de entrar al vertedero.

Biocompost. El Ayuntamiento de Gasteiz lleva sus residuos, salvo los procedentes de comercios y los que se recogen junto a los buzones de recogida neumática, a la planta de biocompost de Jundiz, donde se recuperan parte de los materiales reciclables mezclados entre sí. Además, se genera un material bioestabilizado a partir de los residuos orgánicos que no puede ser utilizados como compost, según la plataforma Zero Zabor.

Las cuadrillas. El Ayuntamiento vitoriano prohibió el acceso a Gardelegi a las cuadrillas alavesas apelando a la normativa de la Unión Europea, pero lo hizo sin dar tiempo a estas instituciones para adaptar sus presupuestos y ordenanzas a las nuevas tasas a las que iban a tener que hacer frente. Finalmente la Diputación asumió el coste de las tasas de entrada en Biocompost, 24 euros por tonelada más elevadas que las del vertedero de la capital alavesa.

Compostaje. La mitad de la basura que se produce en Álava es orgánica. De esa cantidad, el 60% es agua.

LA CIFRA

70%

Siete de cada diez toneladas de residuos que se producen en Álava acaban en Gardelegi.

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